El café más caro del mundo es una pesadilla para los animales que lo producen

El café más caro del mundo puede llegar a costar 100 dólares la taza, pero tiene un coste oculto: el bienestar de una criatura felina que habita en los bosques y es originaria del sudeste asiático.

Incluso en el mundo de los cafés especiales y las bebidas frías nitro, el café de civeta -también conocido por su nombre indonesio, kopi luwak- es un referente del lujo cafeinado. Esta infusión, que se caracteriza por su sabor más seco y menos ácido, se elabora a partir de granos de café parcialmente digeridos que han sido excretados por la civeta de palma asiática. Aunque el precio del café de civeta ha disminuido desde 2013, los granos siguen costando entre 200 y 400 dólares el kilo y son cada vez más buscados por los turistas.

Históricamente, el kopi luwak se elaboraba con excrementos de civeta de palma recolectados en la naturaleza. Pero el elevado precio del café ha hecho que las civetas sean capturadas en la naturaleza y mantenidas en jaulas en las plantaciones de café. Un informe reciente publicado en la revista Animal Welfare, que evaluó las condiciones de vida de 48 civetas de palma que vivían en 16 plantaciones, describió los nuevos métodos de producción de café de civeta como «una industria de esclavitud.»

«Lamentablemente, muchos turistas no ven la crueldad asociada al café de civeta enjaulado, e incluso hacen cola para tomar una foto y compartirla en las redes sociales», dice Neil D’Cruze, investigador de la vida silvestre en la organización sin fines de lucro World Animal Protection, y coautor del estudio.

Mientras que las civetas silvestres meriendan granos de café como parte de su dieta equilibrada, las que están en cautiverio son alimentadas en exceso con granos sin madurar. Estos animales, típicamente nocturnos, también pueden sufrir por estar enjaulados en espacios claustrofóbicos iluminados por el sol. Cuando se agitan, se pelean entre ellos, se roen las patas y se ha encontrado sangre en sus heces. Muchos enferman y mueren debido al estrés.

Desde 2013, al menos 13 minoristas han retirado el café de civeta de sus estantes -incluyendo tiendas británicas como Harrods y Selfridges- o han prometido investigar el proceso de producción. Pero regular la industria es una idea complicada: Los defensores de los derechos de los animales dicen que es difícil rastrear el origen de los granos de café de civeta, y aún más difícil determinar si están libres de crueldad.

«Aunque Indonesia es el centro de esta insensata moda, al parecer hay productores en Tailandia, Vietnam y quizá en otras partes de la región», dice Chris Shepherd, subdirector regional de la ONG conservacionista Traffic en el Sudeste Asiático. «Hay que investigar mucho más para conocer la magnitud de esta industria y explorar formas de reducir la demanda de una bebida que causa sufrimiento a los animales salvajes.»

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