La metformina parece prevenir la diabetes de tipo 2, según un estudio

La metformina está relacionada con la reducción del desarrollo de la diabetes de tipo 2, según los datos del Programa de Prevención de la Diabetes/Estudio de Resultados del Programa de Prevención de la Diabetes (DPP/DPPOS).

El DPP fue un ensayo controlado aleatorio realizado entre 1996 y 2001 que asignó a 3.234 adultos con alto riesgo de diabetes a recibir placebo enmascarado o metformina, 850 mg dos veces al día, o una intervención intensiva sobre el estilo de vida. El ensayo finalizó un año antes de lo previsto debido a la eficacia demostrada tanto en el brazo de la metformina como en el de la intervención sobre el estilo de vida. De la cohorte superviviente del DPP, el 88% fue objeto de seguimiento en el DPPOS; los que habían estado tomando metformina continuaron haciéndolo, mientras que a todos los participantes se les ofreció la intervención sobre el estilo de vida. El DPPOS tuvo lugar entre 2002 y 2013 y analizó los efectos a largo plazo de la metformina y de la intervención intensiva en el estilo de vida sobre la prevención de la diabetes, las complicaciones microvasculares asociadas a la diabetes y los factores de riesgo de enfermedad cardiovascular. Los resultados relativos a la metformina fueron publicados en línea el 2 de agosto por Diabetologia como parte de un número temático especial.

En el DPP, durante una media de 2,8 años de seguimiento, los pacientes que tomaron metformina frente a placebo tuvieron una incidencia de diabetes un 31% menor, mientras que la intervención intensiva sobre el estilo de vida tuvo una incidencia un 58% menor. El efecto de la metformina fue especialmente significativo en aquellas que eran obesas (reducción del riesgo del 53% para las que tenían un índice de masa corporal ≥35 kg/m2 frente a una reducción del 3% en las que tenían un IMC de 22 a <30 kg/m2), tenían un nivel de glucosa en ayunas más alto (reducción del riesgo del 48% para los valores más altos frente a una reducción del riesgo del 15% para los valores más bajos) o habían tenido diabetes gestacional (reducción del riesgo del 50% frente a una reducción del riesgo del 14% para las mujeres parosas sin diabetes gestacional). En el DPPOS, que ofrecía un seguimiento a más largo plazo, se observó una reducción del riesgo de diabetes del 18% 10 y 15 años después de la aleatorización en las asignadas a la metformina. Las diferencias en las tasas de incidencia siguieron siendo significativas a lo largo del seguimiento, pero las tasas de incidencia de diabetes observadas durante el periodo de la DPPOS no difirieron significativamente entre los grupos originales aleatorizados, señalaron los investigadores.

Los investigadores analizaron varias formas en las que la metformina podría prevenir o retrasar la diabetes, incluyendo un efecto farmacológico agudo o una mejora de la fisiopatología; efectos sobre la glucemia, la pérdida de peso, las complicaciones microvasculares y los factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares (ECV); y la interacción con factores genéticos. También observaron que la metformina parecía ser segura en el DPP/DPPOS, ya que el 9,5% de los pacientes que tomaban el fármaco informaron de síntomas gastrointestinales menores frente al 1,1% de los asignados al placebo. La deficiencia de vitamina B12, por su parte, fue más frecuente en el grupo de metformina que en el de placebo a los cinco años (4,2% frente a 2,3%; P=0,02), pero la diferencia no siguió siendo significativa a los 13 años (7,4% frente a 5,4%; P=0,12). Los autores señalaron que no se han notificado casos de acidosis láctica en más de 15.000 personas-año de exposición a la metformina en el DPP/DPPOS. Los autores señalaron que la metformina supuso un ahorro de costes frente al placebo durante 10 años.

De cara al futuro, el DPP/DPPOS también podría utilizarse para investigar si el uso temprano de metformina en pacientes con alto riesgo de diabetes afecta al desarrollo de afecciones comórbidas posteriores, así como si el fármaco tiene efectos anticancerígenos, afirmaron los autores. «De cara al futuro, es de vital importancia comprender si la traslación de estos hallazgos a la atención clínica rutinaria mejora las tendencias actuales en el desarrollo de la diabetes», escribieron. «La posibilidad de que la metformina pueda incidir aún más en las complicaciones adicionales de la disglucemia que aún no se han investigado sigue siendo un área de estudio apasionante».

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